|
Nuestra Señora de
Luján |
En 1630, la carreta que transportaba
la imagen se detuvo en los pagos de Luján. La Vírgen
nunca se movió de aquí. En torno de ella se fundó
y creció una las ciudades más reconocidas de nuestro
país. La imagen venía de Brasil (Paracaiba) y viajaba
por encargo de un portugués hacia Sumampa, Santiago del
Estero.
Está construida por un alfarero con arcilla brasileña
cocida. Tiene 38 centímetros de alto. Su manto azul está
caido, salpicado de estrellas blancas y es la túnica encarnada.
Para resguardar la estatuilla original, el padre Jorge Salvaire
le hizo colocar una campana de plata que le dió la forma
característica que hoy se conoce mundialmente. |