Historia de Nuestro Museo

Hay lugares que conservan voces, nombres, huellas, raíces, sucesos de ese ayer que explica nuestro) presente. Y Luján no solo tiene el privilegio de ser la "Capital Nacional de la Fe" sino también de la Historia. Y no porque aquí hayan sucedido todos los hechos históricos más trascendentes aunque los hubo, y muchos sino, porque en nuestra ciudad tiene lugar el Complejo Museográfico más importante del país y uno de los más grandes de América. Su exhuberante riqueza patrimonial es famosa aún fuera de las fronteras de la Patria, pero por ser éste otro de esos tantos lugares que los lujanenses a diario "miramos sin ver", esta página se hace necesaria para que lo empecemos a valorar en su justa medida.
Nuestro Museo comenzó a cobrar vida a partir de los dos edificios más antiguos que se conservan en la Provincia de Buenos Aires: el Cabildo y la Casa del Virrey, los que en 1942 fueron declarados Monumentos Históricos Nacionales, por el Poder Ejecutivo Nacional.

Sobre la Construcción del Cabildo

La historia de nuestro Cabildo empieza en 1755, cuando por gestiones de don Juan de Lezica y Torrezuri, el pago y parroquia de Luján adquiere la categoría de Villa, la que le confería el derecho a poseer Cabildo, Justicia y Regimiento. Desde entonces, la "Villa de Nuestra Señora de Luján'' fue creciendo en importancia institucional y a los pocos años (1770) se comenzaron las obras de la Casa Cabildo y Cárcel. En 1772 se reanudan los trabajos y luego se interrumpieron nuevamente por falta de medios. Largo y dificultoso fue el período hasta lograr la finalización de la obra. En 1788, el maestro mayor don Pedro Preciado, alarife de la ciudad de Buenos Aires, fue enviado a la Villa, para constatar el estado de la construcción, y en 1796 José Luis Gamboa, vecino de Luján, presentó ante las autoridades del Cabildo una Propuesta para continuar las obras, trabajo que logró, por ser el único postulante para esta labor. El pliego de condiciones establecía que en abril de 1797 el edificio debía estar terminado. Gamboa logró cumplir en tiempo y en forma con el contrato, y dos trabajos complementarios en el mismo edificio, el cual estuvo totalmente concluido al final del siglo XVIII.

A Punto de Ser Demolido

En 1821, por Decreto de Bemardino Rivadavia fueron suprimidos los cabildos, y por lo tanto, el de Luján fue destinado a sede del Juzgado de Paz y a partir de 1856 cuando fue creada la Corporación Municipal funcionó allí el ayuntamiento lujanense hasta 1910, año en que se trasladó a su actual edificio, y tiempo después, con fecha 26 de octubre de 1886 el Municipio solicita colaboración al gobierno provincial con el objeto de atender el serio deterioro que presentaba la construcción, pero las autoridades respondieron aconsejando no llevar a cabo estos trabajos pues el "edificio es ya muy viejo". El transcurrir de los años fue haciendo que la histórica casa Capitular comenzara a transitar por el camino de una inminente demolición, hasta que en 1917 apareció una figura que quedaría para siempre ligada a esta historia: Don Domingo Fernández Beschtedt, comisionado municipal de Luján, quien movido por un respetuoso amor al pasado, promovió el apoyo de la comunidad e interesó al interventor de la Provincia de Buenos Aires, Don José Luis Cantilo para que el histórico Cabildo no se demoliera y fuera destinado a museo. Las gestiones de este lujanense hallaron eco positivo y en consecuencia, el 31 de diciembre de 1917 se decretó que el edificio del Cabildo de Luján fuera reservado para asiento del Museo Colonial e1 Histórico de la Provincia de Buenos Aires, se destinó además una partida para refacciones y el 9 de febrero de 1918 se nombró al arquitecto Martín NoeI para dirigir las obras.

La Comisión Fundadora del Museo

En 1918 el Dr. Cantilo designó una Comisión Honoraria destinada a organizar el Museo. De ella, pudimos rescatar los siguientes nombres: Angel de Estrada (h), Marcelino Herrera Vegas, Enrique Rodríguez Larreta, Enrique Udaondo, Martín Noel, Saturnino Unzué, Jose Marco Del Pont, José Naveira, Enrique Ruiz Guiñazú, Martín Pereyra Iraola, José Viedma, Angel Gallardo, Manuel Güiraldes, Enrique Peña, Julio Sánchez Viamonte, José M. de Achával, Héctor Coho, Alejandro Madero, Rafael Obligado, Martín y Carlos de Alzaga, Carlos Pueyrredón, Severo Pizarro Almagro, Arturo Díaz y Federico Leloir entre otros.

Ante la negativa de Fernández Beschtedt de presidir la Comisión, el 18 de abril de 1918 la misma quedó
constituida de la siguiente manera: Presidente: Enrique Rodríguez Larreta; Vice presidente: Marcelino Barrera Vegas; Vice presidente 1º: Nereo Crovetto; Secretario: Martín Noel: Pro Secretario: Enrique Udaondo; Tesorero: Telésforo Ubios; Delegado en Luján: Domingo Fernández Beschtedt.

 Incorporación de la Casa del Virrey

Comenzados pues los trabajos organizativos, Fernández Beschtedt y Martín NoeI plantearon la necesidad de incorporar al Museo a la llamada Casa de1 Virrey, no solo por la antigüedad del edificio (contemporáneo al Cabildo) sino porque además en la Casa había estado el Virrey Sobremonte de paso en 1806, cuando trasladaban a Córdoba los caudales, para salvarlos de los invasores ingleses. En dicha casa, había funcionado el Real Estanco de Tabacos, luego fue habitada por el Dr. Francisco Javier Muñiz, perteneció al Círculo Católico de Obreros y fue sede de la imprenta de periódico "La Verdad". Este planteo halló buena respuesta del Gobierno provincial, ya que el 20 de abril de 1918 autorizó, la compra de dicha casa, más lotes linderos al Cabildo en la calle Lezica y Torrezuri y dos más sobre la San Martín.

Histórica Inauguración

El 28 de abril de l918 quedó oficialmente habilitada esta Institución, pero fue el 12 de octubre de 1923 cuando en medio de una inolvidable fiesta popular que contó con la participación de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, abrió por primera vez, sus puertas al público, con cinco salas iniciales: Prisioneros, Invasiones 1nglesas, Don Muñíz, Juan M. de Rosas, Independencia y la Sala Capitular.
Don Enrique Udaondo, designado director del Museo Colonial e Histórico de la Pcia. De Bs.As. el 2 de junio de 1923 - cargo que desempeñó ad honorem hasta el momento de su muerte, expresó en aquella oportunidad: "Este estabIecimiento será un homenaje permanente de consideración a los hombres del Pasado, cuya memoria conviene tener presente en un país nuevo como el nuestro, por las enseñanzas que perpetúan y un digno complemento de la escuela, y ha de contribuir a robustecer el espíritu nacional tan debilitado en todas nuestras clases sociales..."
Comenzaba entonces una nueva etapa guiada por quien con justicia fue llamado "el padre del Museo". Dueño de una personalidad humilde, tesonera y desinteresada, fue Udaondo un eximio investigador que marcó rumbos decisivos en la museología nacional.

El Comienzo del Crecimiento

Si bien don Enrique Udaondo fue la persona que más esfuerzos dedicó a esta ciclópea misión de hacer un museo modelo de la nada, no sería justo olvidar nombres que colaboraron con este hombre de excepción, aportando colecciones, dinero y trabajo estimulante. Por ejemplo: Victoria Aguirre, las señoritas Udaondo, Mercedes Guerrico de Bunge, Gustavo Muñíz Barreto, Delfina Mitre de Drago y Enrique Peña, entre otros.
En noviembre de 1925, Udaondo compró un terreno lindante al Cabildo con el fin de unior dicho edificio con la Casa del Virrey, y en 1928 el Gobierno provincial adquirió la propiedad de la esquina de las calles San Martín y Gral. Pintos (hoy Lezica y Torrezui). En 1930 Udaondo adquirió la propiedad lindera a la anterior y la donó al gobierno de la Provincia. Al año siguiente fue aceptada la propuesta de adquirir el solar del Sr. José Rivas, unido al lote anterior, y la propiedad de la esquina de Lavalle y L. Y Torrezuri, también fue donada al Gobierno Provincial.
La Cámara de Diputados, no pudiendo permanecer indiferente al esfuerzo que en Luján se realizaba a fin de enriquecer el Patrimonio museográfico, en 1939 concedió un subsidio y en 1941 se compró una propiedad sobre Lezica y Torrezuri, cuya antigíiedad se consideró de 1760.

Obras, Obras y más Obras

Gracias al tesonero y ejemplar trabajo de Udaondo, desde 1924 se realizaron numerosas construcciones que fueron dando una nueva fisonomía al Museo. En ese mismo año, respetando el mismo estilo arquitectónico se erigió un salón en el terreno existente entre el Cabildo y la Casa del Virrey, destinado a Sala Independencia.En 1925 se construyeron los pabellones que se destinaron a las salas: Rosas, Lavalle, Lezica, Barreto, galerías, zaguán, modas y comodidades para el visitante, etc.; obras costeadas por su Director en terrenos donados también por él. En 1925 la Administración General de Ferrocarriles se hizo cargo de la construcción del Pabellón donde se exhibió la histórica locomotora "La Porteña". En 1926 por iniciativa de la señora Sara Berraondo de Ogando y con dinero aportado por ella se levantó el pabellón donde fue montada la sala Belén, donde se exhibió "El pesebre Ogando Pirán". También en ese año con fondos aportados por Udaondo se logró levantar el primer pabellón de Transportes. También fue el Director quien de su propio peculio costeó en 1931 el 25% del pabellón Balcarce, mientras que el resto lo aportó la señora Lola Balcarce. Gracias al aporte de don Felipe Bunge, en 1932 se levantó la Capilla, reconstrucción de la capilla del bañado de Salta, realizada para guardar el retablo jesuítico de 1760, ante el cual en 1813 Belgrano escuchó la Santa Misa antes de la Batalla de Salta. En ese mismo año, también gracias al dinero aportado por Udaondo,se inauguró la estatua de Lezica y Torrezuri, se pusieron en exhibición cuadros de mayólicas que representan el "Escudo de la Ciudad de Buenos Aires", la "Llegada de Colón a América", la "Fundación de Buenos Aires", las estatuas de las cuatro estaciones del año, y el arco para colocar la campana de la Catedral de Buenos Aires.
En silencio, como le gustaba a Udaondo, las obras continuaron sin detenerse. En 1945 se terminó la planta baja de lo que hoy es el Area 1 y ya se habían comenzado las tareas de construcción del actual Museo de Transportes.

Un Patrimonio que Crece

Los avances de las obras eran acompañados por el crecimiento de las colecciones que se iban incorporando al patrimonio del Museo: Muebles, Platería, condecoraciones, armas, uniformes, obras de arte, libros, documentos, carruajes, etc. Colaboraciones estas en las que se deben destacar los nombres de Victoria Aguirre, Adelina del Carril de Güiraldes, Juan Terrero, Elisa Peña, los legados de la sucesión del Gral. José Garmendia, Francisco Trelles, Adelina Argerich, Eduardo Lezica, entre otros.
En el año 1942 los herederos de Don Agustín Gnecco trasladaron desde San Juan las piezas que conformaban el Museo Gnecco , para el cual Udaondo hizo construir con su dinero en 1946 un Pabellón, Area 111) en terrenos fiscales frente a la Avda. Ntra. Sra. De Luján, entre 25 de mayo, Alte Brown y L. Y Torrezuri. En ese mismo año en los terrenos citados se construyó el pabellón dedicado al Gral. Belgrano, costeado por la Comisión Nacional de Homenaje al creador de nuestra bandera.

El mejor nombre para esta gran obra

El 6 de junio de 1962, falleció quien fuera durante cuarenta años el director ad honorem y principal benefactor del Museo: Don Enrique Udaondo. Un vecino de Luján el Sr. Julio Cuevas, movilizó a las instituciones y fuerzas vivas locales para que apoyaran un petitorio que se elevaría al Interventor provincial para que el nombre de Udaondo le fuera impuesto a nuestro Museo. Este merecido reconocimiento se concretó cuando el 3 de octubre de 1962 se estableció que la Institución fuera el Museo Colonial e Histórico de Luján "Enrique Udaondo", y en 1973, por resolución del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, recibió la actual denominación de Complejo Museográfico "Enrique Udaondo".

 Volver Arriba
 

  Volver a Museo Volver a Luján Actual

Ir a Galería