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Hermoso
espacio cultural, de intensa actividad, donde se presentan numerosas
obras de teatro, conciertos, espectáculos de danza y actos
públicos.
La Municipalidad de Luján
y la Secretaría de Cultura de la Provincia de Buenos aires
restauraron esta sala , propiedad de la Sociedad Española
de Socorros Mutuos, para dedicarla a Teatro Municipal, inaugurándose
como tal el 22 de noviembre de 1980.
Cinco años más
tarde, el 31 de mayo de 1985 se le impone el nombre de la eximia
actriz argentina Trinidad Guevara. nombrándose padrinos
de esta Sala Oficial a la actriz y directora Tina Helba: maestra
de actores e incansable trabajadora del arte, que soñó
y bregó para que algún teatro del país llevase
el nombre de Trinidad Guevara, reconocida como la primera actriz
argentina de la época de la colonia. Y el primer actor
argentino Alfredo Alcón, uno de los más grandes
de todos los tiempos, quien por su vida y su carrera es indiscutible
referente de extraordinario talento, humildad, coherencia y generosidad.
El teatro Municipal desarrolla
una labor permanente y abierta a la comunidad lujanense. En él
se realizan espectáculos teatrales, para adultos e infantiles,
conciertos, ballet, recitales de música, charlas, conferencias
y exposiciones, con una concurrencia anual de más de 60.000
personas.
Esta Sala Oficial está
abierta a distintas solicitudes de la comunidad para hacer uso
de sus instalaciones, así como también como para
facilitar, en calidad de préstamo, diferentes elementos
que pertenecen al patrimonio del teatro como trajes de la Ropería
(más de 500 prendas) y libros de la Biblioteca "Tina
Helba" (más de 600 ejemplares).
El
Edificio
La
sala de espectáculos ubicada en la calle Rivadavia 1096
de nuestra ciudad, fue inaugurada como Teatro Español
el 30 de noviembre de 1884, construido por la Sociedad Española
de Socorros Mutuos, destinado a sede de sus actividades sociales.
Así conformado,
el Teatro Español se constituyó en un importante
centro de eventos culturales y recreativos.
En años subsiguientes
se hicieron reformas y mejoras, fue decorado nuevamente con el
agregado de palcos. Su actividad se centraba en la programación
de festivales y veladas.
Con la llegada del cine
mudo, también se incluyó la proyección de
películas con el clásico acompañamiento
de piano en escena.
A partir de 1920 se iniciaron
las reformas en el edificio, reinaugurándose como cine
y teatro en 1922.
En la década del
30 llega el cine sonoro y se incorporan a la programación
funciones en horario de matinée, vermouth y noche.
Al instalarse en Luján
otra sala cinematográfica, comenzó a decaer el
auge del teatro Español, por lo cual el local fue alquilado
como salón de baile y almacén, y durante diez años
hasta 1976, como bazar.
Durante
el transcurso de la década mencionada, la Comuna de Luján
recibe el aporte de la Subsecretaría de Cultura de la
Provincia de Buenos Aires con el nombramiento de asistentes técnicos
en el área teatral, lo que evidencia aún más
la falta de un espacio físico que permita canalizar oficialmente
los proyectos de los grupos independientes de artistas que siempre
enriquecieron la cultura de nuestra comunidad.
Es entonces que a partir
del año 1972, la Municipalidad de Luján inicia
tratativas con la Sociedad Española de Socorros Mutuos
para alquilar la sala.
Dichas gestiones se continúan
hasta el año 1976, donde se firma el acuerdo.
El edificio fue reciclado
y equipado con aportes de la Municipalidad de Luján y
de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires, respetando
su carácter originario siendo desde entonces un centro
permanente de actividades culturales y lugar de encuentro de
artistas locales y profesionales de gran prestigio.
El 15 de diciembre de
1998, por Decreto Nro. 880, se declara Patrimonio de Interés
Cultural el edificio del Teatro Municipal "Trinidad Guevara".
La
Época de Trinidad Guevara
A los seis años
del incendio de "La Ranchería", nuestro primer
Coliseo, nacía nuestra primera actriz Trinidad Guevara.
En el Mismo año 1798 nace Juan Aurelio o Juan de los Santos
Casacuberta. Pero sus destinos serían bien distintos.
Larga vida para la primera con una serie ininterrumpida de éxitos,
y corta y fatigosa la del último, aún cuando lo
acompañó muchas veces el favor del público.
No es novedad que hace
unos años, no más de treinta o cuarenta, la profesión
teatral no era considerada como algo digno. Todo el que no tuviera
profesión, los desheredados, los desamparados, llegaban
al teatro, sabedores que no se les preguntaría quienes
eran y que habían hecho antes de ese momento. Esa fue
aproximadamente la historia de muchos de nuestros actores famosos,
no así de las mujeres para quienes la llegada a ese "antro
de perdición" que significaba el ambiente teatral,
estaba prácticamente vedada. No hay más que leer
algunos párrafos de la reglamentación del Virrey
Vértiz, en ocasión de la inauguración de
nuestro primer teatro de Comedias en 1783, para comprender hasta
que punto las mujeres actrices en éste caso, recibían
el impacto de la llamada "moralidad". Dice así
"... será del cargo de dichos empresarios que los
cómicos no ejecuten acción ni movimiento en sus
personas que desdiga o cause el menor escándalo, no añadan
palabras que a título de jocosidad envuelvan malicia o
mal ejemplo, ni salgan las cómicas con indecencia en su
modo de vestir, sin permitir que representen vestidas de hombre
sino de medio cuerpo para arriba..."
Suponemos el horror que
habrá erizado a nuestras señoras a principios del
siglo XIX ante la vista de Trinidad interpretando a Pablo en
"Pablo y Virginia". Continuamos leyendo "... se
pondrá una tabla que cubra las luces del teatro por delante
de la orquesta, del alto de una tercia, para embarazar de este
modo que se registren los pies de las cómicas cuando representando
se acerquen a dicha orquesta...". No sabemos si esto formaba
parte de una preocupación estético o moral!, nos
inclinamos a pensar esto último, ya que la vista de la
punta de un pie debía ser en aquella época de una
atracción sensual irresistible... y continúa "...
las mujeres se colocarán unidas en los asientos que se
les destinen y los hombres en los suyos con una total separación
de los dos sexos... ningún hombre podrá hablar
en el patio con las mujeres que estuvieran en él".
Sin embargo y a pesar
de todo, existieron mujeres que se atrevieron a pisar un escenario
desdeñando los ataques de la moral en boga. La primera
Actriz Trinidad, valiente y capaz, en una época en que
se desataba la batalla colonial en contra y a favor del teatro. |