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Las
tres primeras galanuras de la Virgen aluden a la descripción
que se hace de Ella en el Apocalipsis de San Juan: Una
gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida
del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas
sobre su cabeza (12, 1).
Rayera
Gótica: La
rayera gótica con la inscripción: Es la Virgen
de Luján la primera
fundadora de esta Villa, adosada a la espalda de la Mujer,
vestida de sol, y que representan los rayos del sol por estar
la Virgen totalmente sumergida en aquella luz inaccesible.
La
luna de plata: a
sus pies, con tres escudos de Argentina, Uruguay y Paraguay,
porque todo defecto está bajo Ella y porque es Mediadora
entre Cristo el Sol- y la Iglesia la Luna.
Aureola
De 12 Estrellas: La
aureola de 12 estrellas es la diadema real de María, en
ellas ve San Bernardo las 12 prerrogativas de gracias:
Prerrogativas
Del Cielo:
1º Estrella. La generación de María anunciada
en el Antiguo Testamento
2º Estrella. El haber sido saludada por el Ángel
3º Estrella. El haber concebido en su seno al Hijo de Dios
4º Estrella. El haberse realizado esto por obra y gracia
del Espíritu Santo
Prerrogativas
Del Cuerpo:
5º Estrella.
Su inquebrantable propósito de guardar virginidad
6º Estrella. Su virginidad fue realzada por una milagrosa
fecundidad
7º Estrella. El estar libre de las molestias que se siguen
a la concepción
llevando a Quien la llevaba
8º Estrella. Su milagroso alumbramiento.
Prerrogativas
Del Corazón:
9º Estrella.
La mansedumbre de su pudor
10º Estrella.Su profunda humildad
11º Estrella. Su fe magnánima y firmísima
12º Estrella. El martirio de su corazón.
Corona Imperial: Fue mandada a hacer en París
por el P. Jorge María Salvaire, francés, a un afamado
artífice de la Casa Poussielgue Roussandes
una corona de oro con incrustaciones de piedras preciosas. Fue
bendecida por León XIII el 30 de
setiembre de 1886. Coronada por Mons. Federico Aneiros, Arzobispo
de Buenos Aires, en nombre de S.S. León XIII, el 8 de
mayo de 1887. Fue robada el 15 de setiembre de 1897. Fue encontrada
y restaurada en la Casa Gottuzo y Costa, de la ciudad de Buenos
Aires, bendecida y colocada nuevamente sobre las sienes de la
Virgen por Mons. Uladislao Castellano, Arzobispo de Buenos Aires,
el 7 de noviembre de 1897.
La corona luce 8 escudos:
los de Argentina, Uruguay, Paraguay y España (en
memoria de los dos siglos de protección, con que España
distinguió a este venerable Santuario); los del
Papa Pío IX, quien siendo canónigo en 1824 visitara
y dijera Misa en Luján, de paso a Chile en la Delegación
Apostólica, y el de S.S. León XIII, que bendijera
la corona en 1886, ambos italianos; y los de Mons. Aneiros, porteño,
y Mons. Castellano, cordobés, ya que ambos coronaron la
imagen de la Virgen
Según la usanza
española desde los primeros tiempos se la vistió
con ropas. Por ser la Inmaculada Concepción el ropaje
es túnica blanca y manto azul-celeste. Así los
colores de nuestra bandera fueron tomados de los colores de María
de Luján. Lo confirman muchos testimonios escritos, como
por ejemplo los textos del historiador Aníbal A. Rottjer
El sargento mayor Carlos Belgrano, que desde 1812 era comandante
militar de Luján y presidente de su Cabildo, dijo: Mi
hermano tomó los colores de la bandera del manto de la
Inmaculada de Luján de quien era ferviente devoto. Y en
este sentido se han pronunciado también sus coetáneos,
según lo aseveran afamados historiadores. El mismo
autor dice: Después de implorar el auxilio de la
Virgen, y usando como distintivo de reconocimiento los colores
de su imagen, por medio de dos cintas anudadas al cuello, una
azul y otra banca, y que llaman de la medida de la Virgen, porque
cada una de ella medía 40 cm, que era la altura de la
imagen de la Virgen de Luján O también al
fundarse el Consulado en 1794, quiso Belgrano que su patrona
fuese la Inmaculada Concepción y que, por esta causa,
la bandera de la dicha institución constaba de los colores
azul y blanco. Al fundar Belgrano en 1812 el pabellón
nacional ¿escogería los colores azul y blanco por
otras razones diversas de la que tuvo en 1794? El p. Salvaire
no conocía estos detalles y, sin embargo confirma nuestra
opinión al afirmar que con indecible emoción
cuentan no pocos ancianos que al dar Belgrano a la gloriosa bandera
de su Patria, los colores blanco y azul celeste, había
querido, cediendo a los impulsos de su piedad, obsequiar a la
Pura y Limpia Concepción de María, de quien era
ardiente devoto
Es de cedro revestido
de bronce dorado, que tiende a destacarla mejor, con la inscripción:
Imagen de Nuestra Señora de Luján.
De la sola imagen milagrosa
de María de Luján podemos sacar grandes lecciones.
De sus facciones menudas, de su semblante grave y risueño,
de sus ojos mirando hacia la derecha, del rostro un tanto amorenado,
de sus manos orantes, de la materia en que está hecha
igual que nosotros, etc. En fin, todas lecciones hermosas y llenas
de sentido catequético y espiritual. Pero ahora no queremos
referirnos a esas características, que bien valen un sermón,
sino al hecho de que la imagen en su conjunto es
la más bella expresión de nuestra Patria argentina.
Es el punto focal que, por así decirlo, contiene, como
en semilla, lo que es nuestro ser nacional. Y, en ese sentido,
María de Luján es el paradigma de lo que debe ser
lo auténticamente argentino.
Como pasa muchas veces,
nos descubren realidades insondables de las cosas y personas
con las que tenemos trato frecuente y familiar, quienes las conocen
por primera vez. Así pasó con la Virgen Lujanera.
Fue necesario el genio
intelectual y la mirada penetrante y profética del gran
Papa Pío XII para que los argentinos descubriésemos
lo que se encierra, contiene y fulgura en la Sagrada Imagen.
Trece años después de haberla visitado en su camarín
de Luján, siendo ya Vicario de Jesucristo y sucesor de
Pedro, diciendo que Ella quiso quedarse allí y el
alma nacional argentina comprendió que allí tenía
su centro natural, expresó cuál había
sido su impresión al verla:
nos pareció
que habíamos llegado al fondo del alma del gran pueblo
argentino. Que es como decir a sus fundamentos, a su base,
a lo que le da razón de ser, a su entramado profundo,
a sus cimientos, a lo básico, a lo que nos ha de lanzar
al futuro
Son palabras muy pensadas, son palabras muy sentidas
y son palabras muy profundas:
nos pareció
que habíamos llegado al fondo del alma del gran pueblo
argentino.
Y es así ya que
en la Imagen milagrosa se dan cita los valores que compendian
la Patria y que no se cierran sobre sí mismos, sino que,
sin negarlos, se abren a los valores universales. En efecto,
en Ella se dan los valores autóctonos:
- La geografía:
quiso quedarse aquí.
- La bandera: son de los colores de su manto.
- La lengua: Está escrito en
nuestra lengua materna: Es la Virgen de Luján la
primera fundadora de esta Villa.
- La comunidad concorde, en el pasado: San Martín, Belgrano,
Pueyrredón... en el presente, los innumerables peregrinos
que la visitan... en el futuro, desconocido por nosotros pero
auspicioso si nos colocamos bajo su manto.
Pero, Ella también
nos abre a los valores universales:
- Su origen es brasileño.
- Su gran cultor y el joyero de su corona, franceses.
- Lleva los escudos de Argentina, Uruguay, Paraguay, España,
de dos italianos, y de un porteño y un cordobés
que la coronaron.
- Condecorada en 1981 con la Rosa de oro y entronizada en la
Iglesia argentina de Roma en 1998 por Juan Pablo II, polaco.
En María de Luján
se da la mejor síntesis entre los nuestro particular y
lo universal, entre lo local y lo iberoamericano, entre lo laical
y lo jerárquico, entre lo criollo y lo bueno que viene
de afuera, entre la Iglesia particular y la Iglesia universal.
Por eso la Limpia y Pura
Concepción que se quedó en Luján fue, es
y será el
fondo del alma del gran pueblo argentino. |