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El Museo
del Transporte |
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Pertenece al Complejo Museográfico
Enrique Udaondo y está ubicado frente a la Basílica
Nacional cruzando la Plaza Belgrano.
Fue creado en el año
1940. El edificio consta de dos plantas con espacios verdes y
amplios pabellones. Fue el primer museo de transportes del país
y de América del Sur, y atesora el mas variado y numerosos
acervo de vehículos, todos originales y de gran valor
histórico. Entre los ejemplares destacamos: La carroza
presidencial, el Avión Plus Ultra, La locomotora La Porteña,
el Legh, yate de Vito Dumas, la Berlina de Juan Manuel de Rosas
y la Sopanda de Manuel Belgrano
Enrique Udaondo, creador
de este museo, llevó a la práctica una forma natural
de difundirlo, poniéndolo en funcionamiento por medio
de desfiles. |
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Vehículos
y objetos de la Primera Sala del Museo |
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Carreta quinchada, Campana
de bronce fundido, Litera de Ozornio, Sopanda de Belgrano, Petaca
de cuero, Berlina de Prudencio de Rosas, Berlina de Juan Manuel
de Rosas, Berlina de Ambrosio Lezica y Rosa Lastra, Berlina de
Matías Ramos Mejía, Corneta, Diligencia de Cipriano
Guereño, Diligencia de Andrés Monje, Diligencia
de "Mensajerias Argentina", Estuche para correspondencias,
Tranvía, Primer coche ferroviario, Locomotora "La
Porteña", Máquina de imprimir Boletos |
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La Carreta
Quinchada |
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Por
intermedio del General Don Isidro Arroyo, quien la gestionó,
la señora Elvira Quesada de Zapata donó en el año
1927 la carreta que la tradición conoce por la de San
Martín, conservada hasta entonces en la finca del general
Don Pedro Pascual Segura, dos veces gobernador de Mendoza, dueño
del solar donde estuvo el campamento del ejercito de los Andes,
denominado el Plumerillo, situado a una legua de la ciudad, donde
San Martín hizo construir cuarteles de tapias para alojamiento
de los jefes, oficiales y tropas. En ese celebre campamento se
acantonó el ejercito desde 1814 a 1817, no faltando espaldones
para tirar al blanco, una fábrica de pólvora, el
famoso batán, donde se preparaba el género para
uniformes, la maestranza y otras dependencias; en fin, no carecía
de nada el ejercito que iba a realizar la proeza militar mas
grande del nuevo mundo.
Este vehículo es
de ejes de naranjo y ruedas de lapacho, sin llantas, con algunas
grampas de hierro, sus paredes quinchadas con parantes de caña
tacuara y su techo de junco y cuero de potro en su exterior,
atados con tientos.
Las pesadas carretas de
antaño a pesar de su lentitud durante meses recorrieron
las pampas en medio de los peligros de los salvajes y salteadores
desafiando las inclemencias de la naturaleza en viajes llenos
de peripecias, sufriendo vuelcos en los arroyos y pantanos.Las
tropas de carretas formaban en los viajes caravanas con el fin
de salvar grandes distancias, armándose para resistir
a los indios y las utilizó el General San Martín
en el transporte de toda clase de víveres, cajones de
fusiles, sables carabinas y otros artículos indispensables
para el parque y la maestranza, haciendo el viaje entre Buenos
Aires y Mendoza, cuya travesía de 300 leguas no se realizaba
en menos de tres meses entre ida y vuelta.
Esta carreta aparte de
su tradición histórica, es uno de los vehículos
mas antiguos de esta clase que se conserva en la República
Argentina, siendo su característica mas notable el tener
los ejes y ruedas de madera sin llantas, las que producían
al rodar un chillido que en el campo anunciaba su llegada desde
varias cuadras de distancia. Es el de tropero Pedro de Sosa,
quien a fines de 1816, próximo a la fecha en que el gran
ejercito iba a atravesar la Cordillera de los Andes, se comprometió
con el General San Martín a transportar desde Buenos Aires
a Mendoza, cajones con armas y artículos para el parque
y la maestranza. La distancia de trescientas leguas fue salvada
por Sosa en un tiempo increíble, haciendo colocar en todo
el trayecto recuas de bueyes en números suficiente para
que sirviesen de repuestos, cambiando los ya fatigados, a fin
de acelerar la marcha.El General San Martín nunca olvidó
semejante proeza por el servicio a favor del mejor éxito
de la expedición a Chile.
Las empresas de los ferrocarriles
del Pacifico y del Oeste, la transportaron gratis desde la estación
"La Lagunita" hasta Luján en el año 1927,
y como la carreta estaba deteriorada, fue hábilmente reconstruida
por Don Eugenio Barrenechea, quien se valió de referencias
de personas ancianas y de algunas láminas antiguas para
restaurarla. Al ser donada al museo, "La Prensa", "La
Nación" y otros diarios de Buenos Aires y del interior
reprodujeron la vista de la carreta y la noticia de su tradición
histórica.
En el año 1930
en ocasión de la fiesta del tercer centenario de Luján
esta carreta salió a la calle formando parte del cortejo
histórico que organizó el museo, siendo arrastrada
por dos yuntas de bueyes criollos, de pelo yaguané y guiada
por dos carreteros vestidos a la usanza antigua, con sombrero
de panza de burro, coleta, chiripá y descalzos. Esta histórica
carreta ha inspirado la musa de Doña Sara Montes de Oca
de Cárdenas, quien le ha dedicado versos titulados "La
Carreta del Plumerillo" |
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Campana
de bronce fundido. |
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Perteneció a la primera
fábrica de carruajes de Luján del año 1875,
cuya propiedad fue el señor Arroyo. Estaba destinada a
indicar el horario de trabajo. |
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Litera
de Ozornio |
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En
la época colonial y aún hasta los primeros años
de la independencia, se usaban en Buenos Aires, Córdoba
y otras ciudades del interior las literas o sillas de mano. Esta
litera del museo del transporte perteneció a Don León
Ortiz de Rosas (Capitán del rey en Buenos Aires) y a su
esposa Doña Agustina López Ozornio.
Este medio de locomoción
se hallaba en la estancia del "Rincón de López",
situada en Chascomús, sobre el río Salado, de donde
la trajo a Buenos Aires Don Antonio Muñiz Barreto, por
el año 1905, quien la dona luego al Museo Histórico
Nacional al año siguiente. El señor Barreto la
adquirió en la colección del Dr. Andrés
Lamas cuando se remataron sus objetos en el año 1905.
En junio de 1941 esta pieza fue solicitada en canje a dicho Instituto,
ofreciendo el de Luján ceder la caja de hierro blindada
que fue del cabildo de Buenos Aires, proposición que fue
aceptada por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos
y Lugares Históricos con el agregado de entregar también
un plano de la batalla de Santa Rosa del año 1874.
En la obra "Guía
del Museo de Transportes publicada por este Instituto en 1931,
se menciona esta litera: "en la época de Rosas se
usaron en la provincia de Buenos Aires y en la ciudad, las literas
que eran llevadas por negros, que transportaban sobre soportes
y a pulso a la persona que ocupaba el vehículo. Una de
estas literas ha llegado a nosotros, perteneció a Doña
Agustina López Osornio de Rosas, quien la usó en
su estancia del Rincón de López."
Esta litera al recibirse
en este Instituto, fue debidamente restaurada, se le colocaron
los vidrios que le faltaban, como también se la tapizó
con un género de damasco colorado, de acuerdo con los
vestigios que tenía, se le colocó un asiento con
almohadón de cuero, con bastos y en el piso se puso una
alfombrilla de lana y de felpa, tejida a mano en el año
1840. En 1947 cuando se realizó el 4° Desfile Criollo
organizado por el Museo, participó en dicha fiesta evocativa
y llamó mucho la atención del público, pues
en su interior iba una señorita ataviada a la antigua
y sus varales lo conducían dos criollos de chiripá. |
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Sopanda
de Belgrano |
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Este
histórico vehículo es el mas antiguo de todos los
que se conservan en la República, pues data de la época
de la colonia y tiene el mérito de haber pertenecido a
personajes ilustres de este país y de Bolivia. Según
la tradición es el mismo coche que utilizó el General
Manuel Belgrano el día 20 de febrero de 1813, en la batalla
de Salta, pues a causa de su mal estado de salud, se vio obligado
a dirigir los preliminares de la acción desde este vehículo,
pudiendo después montar a caballo.
Años después
esta carroza perteneció al célebre mariscal don
Andrés de Santa Cruz, figura americana de gran relieve
presidente del Perú y de Bolivia, militar estadista y
diplomático quien la ajenó a la señora madre
de la donante. Esta sopanda sirvió posteriormente para
hacer un servicio de mensajerías entre las provincias
de Salta y de Tucumán, y desde mediados del siglo pasado
estaba en poder de la conocida familia de Quirós, quienes
la utilizaban para hacer sus viajes entre la finca de la Lagunilla
y la ciudad de Salta. En esa finca se alojó el general
Belgrano el día de la batalla.
El vehículo tiene
todas las características de los coches antiguos; su caja
pequeña en relación a su tren, está suspendida
por sopandas de cuero crudo estiradas a torniquete. Su interior
es de dos asientos, forrado en tafilete, con vidrieras pequeñas.
El exterior está pintado de verde color usual en las volantas
de la época y las maderas empleadas en sus ruedas y tren
son de algarrobo y urunday, siendo sus hierros fraguados. La
altura desproporcionada de la carrocería se explica, dados
los caminos que frecuentaba, con ríos y zanjones profundos.
Como no tenía pescante los conductores iban a caballo
o en mula, a manera de postillones, forma usual en esa época
de dirigir esta clase de vehículos.
En octubre de 1930 esta
sopanda como se llamaba a esta clase de coche, por sus suspensores
de cuero, fue atada con cuatro caballos, siendo dirigida por
postillones que usaron indumentaria como en la época colonial. |
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Berlina
de Juan Manuel de Rosas |
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Este
vehículo fue construido allá por el año
1830 en Inglaterra. Perteneció al gobernador de Buenos
Aires, Don Juan Manuel de Rosas y desde 1835 a 1852 lo usó
durante su gobierno, pintado de colorado como era costumbre y
era arrastrado por caballos de ese pelo con sus arneces, testeras
y coleras punzo a usanza de la época.
El coche, denominada berlina,
es de construcción sólida con filetes, faroles
y manijas de metal blanco y ostenta en sus portezuelas el escudo
nobiliario de la familia de Ortiz de Rosas, compuesto de un casco
penachado, un león rampante y ocho rosas. En sus tazas
tiene esta inscripción: "Edwin Kesterton, Long 93
y 94, Acre, London."
Es curioso consignar los
diversos dueños que tuvo el coche histórico. A
raíz de la caída de Rosas y a su huida para Inglaterra,
sus bienes fueron vendidos en publica subasta después
de largos debates en la Legislatura de Buenos Aires, y entre
otros, se enajeno la berlina, la que fue adquirida por mister
Richard Banister Hughes, quien la lleva a Montevideo, donde la
uso largo tiempo como medio de locomoción en la ciudad
y sus alrededores, pues dicho caballero ingles tenia una gran
casa comercial que giraba bajo la firma Hughes Brothers y en
ella hacia viajes frecuentes a la quinta del Paso Del Molino,
desde 1855 hasta 1868, año en que la llevo a su estancia
de Paysandú donde la usaba para viajar entre su establecimiento
de campo y esa ciudad, utilizando cuatro caballos.
Esta berlina fue heredada
por Don Carlos A. Arocena, casado con una hija de Hughes, quien
la conservaba en su estancia como una reliquia hasta que le fue
solicitada por el ministro argentino en Montevideo, doctor Juan
Lagos Mármol, con destino a este museo. La carroza fue
traída desde Paysandú hasta la dársena Sud,
en el vapor París y luego conducida en tren hasta Luján.
Fue restaurada por don
Eugenio Barrenechea, quien la volvió a pintar de colorado,
como la usó Rosas y le colocó algunos trozos de
varillas de cobre blanco, arreglándole la tapicería. |
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Locomotora
La Porteña |
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En
el gran edificio destinado a los transportes se exhibe la histórica
locomotora La Porteña, reliquia ferroviaria, pues además
de ser la primera máquina de ferrocarril que circuló
en nuestro país el año 1857, tenía ya su
historia debido a que había servido en la guerra de Crimea.
La Porteña constituye una de las piezas más interesantes
del museo, y su adquisición para la institución
se debe a las gestiones que se hicieron ante el presidente doctor
Marcelo T. De Alvear.
La Porteña fue
fabricada en Leeds, Inglaterra. Construida según los modelos
de la época, sus características son las siguientes:
peso 15750 Kg., número de ruedas: cuatro. Esta máquina
estuvo en uso desde 1857 hasta 1889, sufriendo diversas reparaciones
y agregados como el del farol, que antes no tenía por
no circular en las noches que no eran de luna. A fines del año
1930, la Dirección del Museo, resolvió sacarle
los agregados y dejarla en su estado primitivo, sin el farol,
la caseta y los miriñaques agregándole el rastrillo,
tal como parece en una fotografía del año 1857.
En los muros laterales
se han reunido, como un homenaje a los propulsores del primer
ferrocarril, los retratos de los miembros de la primera comisión,
los señores Felipe Llavallol, Esteban Rams y Rubert, y
Francisco Balbín, Bernardo Larroudé, Mariano Miró,
Francisco F. Moreno, el del primer ingeniero don Juan Allan,
el del primer gerente don Luis Elordi, el del primer maquinista
don Alfonso Corazzi y los otros muchos que actuaron en época
posterior y fueron defensores entusiastas del ferrocarril, como
el célebre doctor Dalmacio Velez Sarsfield, primero que
se atrevió a subir a la máquina en los viajes de
ensayo y de don Norberto de la Riestra, que fue quien la adquirió
en Londres junto con el material rodante.
Se han reunido también
la primera campana que tuvo el ferrocarril y que dio la señal
de partida del primer tren en la estación del parque (actual
Plaza Lavalle) el día 30 de agosto de 1857, un trozo del
primer riel, documentos y medallas relacionadas con el ferrocarril.
Entre las varias curiosidades
que se han coleccionado, se exhibe sobre el arco de una puerta
un pequeño caballito de latón, pues da su nombre
a una de las primeras estaciones; es la tradicional veleta de
caballito que da nombre al barrio de Buenos Aires. Se exhiben
luego trozos de los mismos rieles vistas de las estaciones del
ferrocarril del año 1857 y un ropero y dos rinconeras
construidas en los talleres del ferrocarril por el ingeniero
Allan que tiene la particularidad de ser hechas con madera de
un coche destruido en descarrilamiento. Se pone también
una maquina que se uso para imprimir boleto y un antiguo reloj
de pie. Otras cosas que llaman la atención la reproducción
fotográfica de un horario y tarifa del año 1857,
en que se previene al público que correrán trenes
las noches de luna. Se exhibe también documentos, como
el que declara que queda excluida la venta de la locomotora La
Porteña por considerarse una reliquia histórica.
El traslado de La Porteña
desde los talleres de Liniers hasta Luján, se efectuó
a remolque en octubre del año 1923 y en la estación
Basílica fue levantada en un guinche para colocarla en
un tramo de rieles con durmientes y a pulso fue trasladada hasta
el museo, operación que demandó dos días. |
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Vehículos
y objetos de la Segunda Sala del Museo |
Cochecito de Sopanda, Velocípedo
del año 1880, Velocípedo del año 1855, Velocípedo
de Amancio Alcorta, Carretilla del Vasco,Yate ´´Legh´´
de Vito Dumas, Gato y Mancha, Volanta de Martín Gainza,
Diligencia del año 1856, Cupe de Bernardo Irigoyen, Sopanda
de Castaño, Jardinera de la Flia. Tollo, Coche de Angel
Gallardo, Berlina Histórica, Coche del Dr. Obarrio
Cupe de Pellegrini, Cupe de los Gobernadores, Carroza Presidencial,
Carroza de los Gobernadores, Plus Ultra |
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Velocípedo
del año 1855 y velocípedo de Amancio Alcorta |
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Como
todos los inventos el velocípedo sufrió desde tiempo
atrás una serie de transformaciones hasta que en 1855,
un joven francés: Ernest Michaux, hijo de un cerrajero
fue el que hizo entrar a la utilidad práctica el pedal
y sosteniéndolo con dos ruedas. Este vehículo tiene
la particularidad de poseer rodado de madera con llantas de hierro
y frenos de alambres. Es de origen francés y procede de
la fábrica Benon, París. Fue traído a Bs.
As. por la Flia. Nouguier Gutiérrez por intermedio de
su abogado el Dr. Ernesto E. Padilla. Esta pieza se conservaba
en la pintoresca casa-quinta del partido de San Isidro, hoy barrio
de Martínez.
Velocípedo
de Alcorta: Este
velocípedo fue adquirido el año 1885, por el prestigioso
estadista Dr. Amancio Alcorta, para su hijo del mismo nombre,
siendo obsequiado después a su pariente el Dr. Horacio
William, quien lo ha donado al Museo en el año 1926. Este
velocípedo es un modelo del año 1867, es todo de
hierro y acero, consta de una gran rueda de un metro y medio
de diámetro y una pequeña con llantas revestidas
de caucho, lo mismo que los pedales. |
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Yate ´´Legh
de Vito Dumas |
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De
acuerdo con los deseos del propietario, el esforzado piloto argentino
D. Vito Dumas, este Museo recibió en el año 1932,
el Yate con el cual realizó la arriesgada travesía
Arcachón Buenos Aires, batiendo así el récord
mundial de navegación de un hombre solo. El 13 de Abril
regresa a Buenos Aires, ciudad que lo recibió en su puerto
con una multitud de gente.
Mucho podría decirse
sobre la actuación extraordinaria de Dumas, pero preferimos
transcribir un comentario periodístico que sintetiza así
su perfil: ´´sin dudas un personaje excepcional,
dueño de una práctica e infalible aptitud náutica,
Vito Dumas, el timonel enamorado de la solitaria faena del mar,
puso ayer fin a su agitada aventura acuática. Tras su
etapa definitiva en Montevideo, volvió a pisar tierras
propias poco después de un año de haberse abandonado
al impulso de su arriesgada e irrenunciable vocación marina.
Con recio traje de agua, ligeramente oscurecido el rostro por
vientos de diferentes océanos y endurecidas sus manos
por la ruda maniobra de su zarandeado velero, solo mostró
un leve cansancio producto de una noche de vigilia en medio del
río hostil.
Con su hazaña el
Sr. Dumas batió el record mundial por hombre solo a recorrer
las 7000 millas marinas en 74 días de navegación,
en una embarcación que como el Legh tiene de eslora 12.40mts
y 2.10mts de puntal.
Dumas fue el autor del
libro editado en Buenos Aires en el año 1933, titulado:
´´SOLO, RUMBO A LA CRUZ DEL SUR, donde
describe las peripecias de su accidentado viaje, de acuerdo con
el diario de navegación del Legh a través del Océano
Atlántico. En el año 1942 este piloto volvió
a iniciar una nueva travesía a bordo del Legh II, nave
pequeña donde estuvo 120 días sin ver la tierra
y recorrió más de 20.300 millas en 273 días. |
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Carroza
Presidencial |
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El
Gobierno de la Nación, establecido en Buenos Aires en
el año 1862 a raíz de la Unidad Nacional (lograda
como consecuencia de Batalla de Pavón), no contaba entonces
con un adecuado Coche Presidencial. Cuando el General Mitre,
ejercía su Presidencia (1862-1868) solía desplazarse
en un coche alquilado, según su particular forma de ser.
Al hacerse cargo de la Presidencia el Sr. Sarmiento, sus Ministros
le regalaron un coche para su uso personal. Lo utilizaron por
primera vez el 01/01/1870 para reemplazar a según
el diario la Nación ´´una destartalada
carrindanga
Apenas habían pasado
unos meses del estreno del nuevo coche, cuando el Presidente
Sarmiento encargó un nuevo carruaje a los Estados Unidos;
un coche de gala como los que usaban los gobernantes más
fastuosos, pues según palabras del mismo Presidente ´´no
era propio que el Gobernador de la Pcia. de Bs. As.(Valentín
Alsina) usara un coche mejor que el del Presidente de la República.
El vehículo llegó a Buenos Aires en vísperas
del 25 de Mayo de 1870 y Sarmiento la estrenó ese mismo
día para ir de su casa al Palacio de Gobierno. Los comentarios
de los diarios no se hicieron esperar y algunos dijeron que más
que el transporte de un Presidente democrático de América
del Sur, parecía la carroza de un personaje principesco.
La carroza fue construida
en París por los fabricantes franceses Delaye & Cia.
Y llevada a Estados Unidos, donde el Gobierno Nacional la adquirió.
El tipo de coche pertenece a la época del Segundo Imperio
Francés (Napoleón III quien muere en 1873).
Esta magnífica
carroza ostenta en su exterior numerosos adornos de cobre plateado
artísticamente cincelados y cuatro grandes faroles redondos.
Estribos plegadizos facilitan el acceso a su lujoso interior
que se encuentra tapizado en seda con almohadones con bastos.
Originalmente tuvo cortinas (también de seda) y el pescante
cubierto por una gran gualdrapa de hule y paño, pero tanto
las cortinas como el cubre pescante desaparecieron como consecuencia
de un periodo en el cual el coche estuvo arrumbado y se deterioraron.
Fue cedida al Museo de
Luján en el año 1930, junto con la de los Gobernadores,
por el Presidente del Gobierno provisional Teniente General Don
José F. Uriburu y su Ministro de Justicia e Instrucción
Pública Dr. Ernesto Padilla. El Museo lo primero que hizo
al recibirla fue restaurarla, colocándole las piezas que
le faltaban.
Los siguientes Presidentes
la utilizaron durante sus respectivos periodos de gobierno: Domingo
Faustino Sarmiento 1868 1874; Nicolás Avellaneda
1874 1880; Gral. Julio Roca 1880 1886; Dr. Miguel
Juárez Celman 1886 1890; Dr. Carlos Pellegrini
1890 1892; Dr. Luis Sáenz Peña 1892
1894 |
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Hidroavión
Plus Ultra |
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´´
la
llegada del hidroavión Plus Ultra a la Argentina fue una
apoteosis para España y para sus pilotos. España
y la Argentina unidas por la hazaña de los pilotos militares..
Estos títulos corresponden al diario La Nación
del 11 de Febrero de 1926.
Los cuatro
en cumplir tamaña proeza eran: Ramón Franco (piloto),
Pablo Rada (mecánico), Julio Ruiz de Alda (observador),
y Juan Manuel Durán (piloto de aeronáutica naval)
unieron con el Hidroavión: Puerto de Palos España
con Buenos Aires. Partieron el 22 de Enero de 1926 y arribaron
el 10 de Febrero del mismo año.
Tabla
Técnica: Acuatiza con flotadores Las alas son entreteladas
Las hélices son de madera Tiene dos motores de 450 HP
Altura de vuelo: 450m Combustible usado: Gasolina y Benzol Peso
Aproximado: 3000kg Construido en Pisa.
Itinerario:
Primera
Etapa: Puerto de Palos Las Palmas Puerto de la
Luz
Segunda
Etapa: Gando Porto Praia (Franco eliminó 400Kg
de peso y el fotógrafo no pudo seguir)
Tercera
Etapa: Barrera do Inferno Isla de Fernando Noronha
Recife (se quedan sin luz 45Km antes de llegar).
Cuarta
Etapa: Recife Río de Janeiro
Quinta
Etapa: Río de Janeiro Montevideo (no llegan a Buenos
Aires porque anochecía)
Sexta
Etapa: Montevideo Buenos Aires.
A los
pocos días de haber partido, el piloto Ramón Franco
quiso regresar a España, pero recibió la orden
de continuar la expedición. De esa forma el ´´Plus
Ultra es un presente de España en la Argentina.
El vuelo
del Hidroavión tardó casi tres semanas en cruzar
el Atlántico (22 de Enero al 10 de Febrero de1926), con
un tiempo neto de 61 horas y promedio de 170Km/h.
En el
año 1936, por disposición del entonces Ministro
de Marina, Capitán de Navío Eleazar Videla se ordenó
la transferencia del Hidroavión Plus Ultra a este Museo.
La aeronave fue transportada desde Puerto Militar de Bahía
Blanca, en buques petroleros de la Armada hasta el Puerto de
Buenos Aires y conducida luego a Luján, en camiones para
luego ser armado, restaurado y emplazado en un gran local especialmente
construido para exhibir la interesante pieza.
El Hidroavión
fue construido en Pisa, Italia, en 1925 se ha expuesto en medio
del gran salón del pabellón, rodeado de una baranda
a todo su alrededor para que el público pueda observar
todos sus sectores. El 17 de Agosto de 1988, el pueblo y el gobierno
de Luján reciben nuevamente al Plus Ultra, que había
sido enviado a España para su restauración. El
Intendente Municipal de Luján, Dr. Miguel Angel Prince,
agradeció a la Madre Patria y la Directora del Complejo
Museográfico Enrique Udaondo, María Teresa Tartaglia
de Silvano, recibió la pieza para ser expuesta al público.
Un viaje
que hizo historia
Desde
Octubre de 1924 a Febrero de 1925, Franco asistió en Cuatro
Vientos y en los Alcázares al primer curso de mandos al
servicio de aviación, impartido por varios especialistas.
En estos meses del curso Franco proyecta un raid aéreo
con el animo de dar prestigio a la aviación española,
y selecciona la ruta a Argentina por los atractivos aeronáuticos
y por el significado que tendría entre los países
hispanos. Se asesora con Dornier para una mayor motorización
y para las instalaciones necesarias para un viaje de tales características.
La casa Napier ofrece el motor Lion de mucha potencia, y Dornier
equiparía el avión. Así mismo se asesora
con marinos de guerra y mercantes para el estudio de la ruta.
En Diciembre
de ese año el Gobierno autorizó la realización
de tres vuelos de prestigio, entre los que se habían propuestos:
Argentina, Filipinas y Guinea Española. Franco recoge
todo tipo de información para su vuelo a Argentina: cartas
marinas, cartas de vientos, datos meteorológicos, información
sobre puertos y costas, etc. Con todos estos datos decide volar
entre los meses de Marzo - Abril. Ya en los preparativos para
empezar, Franco decide incluir un radiotelégrafo, por
otra parte usual en estos aparatos, y un radiogoniómetro
de antena de cuadros fijos, que debía ser el único
montado en aviones. Esto le lleva a pensar en el Capitán
Barberán, que en el curso era con el que había
realizado un largo y detallado estudio.
El 1 de
octubre el Dornier Wal, realizó el primer vuelo equipado
con motores Naspier Lion de 450CV. Franco selecciona como compañero
a Julio Ruiz de Alda, piloto con conocimiento de Ingeniería
y como Mecánico elige Pablo Rada que ya conocía
los Wal. Finalmente el 18 de enero, el Teniente General O´
Donnell, Duque de Tetuan, dio su autorización para iniciar
el viaje, al amanecer del día 22 de enero después
de oír misa, Franco y sus compañeros se despidieron
de las autoridades y oficiales de aeronáutica militar
en el muelle de Palos. Franco Ruiz de Alda, Durán, Rada
y fotógrafo Leopoldo Alonso subieron al Plus Ultra.
A las
7:55hs despegaba hacia Las Palmas. Ocho horas después,
con una velocidad media de 173Km/h, el hidroavión amarraba
en el Puerto de la Luz. El día 31, se dirigen hacia Recife
para un breve recorrido, sin embargo, a unos 110Km de Recife
se desequilibra una hélice y continúan con un solo
motor a pleno régimen, perdiendo altura, por lo que Franco
decide arrojar la cargar y recurre a su propia habilidad para
mantener el hidroavión por debajo de los 10 metros a una
velocidad de 90Km/h, a las 15:48hs amarran en el Puerto de Recife.
Al día siguiente llegaron al lugar con las hélices
bipalas de repuesto y las tetrapalas utilizadas desde España
hasta Porto Praia. En Río permanecieron cinco días
de agotadores homenajes, que también fueron utilizados
para hacer distintas reparaciones. El día 9 salían
de Río con destino Buenos Aires, pero amarraron en Montevideo
cuando ya anochecía. Habían empleado doce horas,
a una velocidad de 172Km/H. Tanto los trayectos Recife
Río, Río Montevideo era la primera vez que
se cubrían sin escalas intermedias.
Y un día
llego a Buenos Aires
Finalmente
el 10 de febrero, el Plus Ultra voló los restantes 220Km.
Siendo las 22:14hs, el Plus Ultra volaba sobre la ciudad, virando
sobre el monumento a Colón. Unos minutos después
amarraba en el Aeropuerto, en medio de ovaciones y sirenas que
celebraban la Proeza. Desde Montevideo a Buenos Aires habían
empleado una hora y once minutos, a 186Km/H.
El éxito
era apoteósico y la jornada se hizo más agotadora
en tierra que en el aire.
El Presidente
de la Nación de ese momento, Alvear, fue quién
la recibió. Días más tarde se hizo oficial
la entrega del hidroavión de manos del gobierno Español
a la Argentina.
Después
de ser admirado en la Exposición Rural de Palermo, fue
trasladado en el año 1927 a la Isla Maciel. En diciembre
de 1936, pasó al Museo de Luján. Hasta entonces
el avión fue utilizado por el Ejercito Argentino para
distintos servicios, especialmente postales y en el área
austral del país. Con posterioridad y hasta 1940, estuvo
en un depósito en San Andrés de Giles en estado
semi-abandonado. En ese mismo año, se lo recupera y se
expone en el pabellón principal del Museo de Luján,
siendo trasladado en 1968 a España, para ser exhibido
en la Feria Internacional del Campo. A su regreso quedó
de nuevo en el Museo de Luján.
Con motivos
de un nuevo aniversario de la proeza, en junio de 1985, el Plus
Ultra fue trasladado a España, con la autorización
del Gobierno Argentino para participar en los actos conmemorativos
y para ser restaurados bajo los auspicios de las comisiones nacionales
del V centenario en la Argentina y España.
El complejo
y delicado proceso de restauración, guiado por la condición
de mantener la configuración original del aparato con
la menor intervención posible, fue llevado a cabo por
la empresa CASA, en Sevilla e incluyó un conjunto de tareas
no previstas originalmente, ya que durante el trabajo aparecieron
deterioros inadvertidos previamente que motivaron el remplazo
de piezas que debieron reproducirse artesanalmente.
Finalizando
el trabajo se procedió a su embalaje por partes desmontables,
con un peso total de 16.400Kg, distribuidos en 13 bultos, embarcando
en el Puerto de Cádiz, en el Buque Santa Inés,
que lo transportó a Buenos Aires, donde se realizó
la recepción en la dársena norte del Puerto, ante
el Embajador de España, Raimundo Bassols y Jacas, que
lo entregó al Secretario de Estado.
1926 - febrero 10 - 2006 80º
Aniversario |
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Vehículos
y objetos de la Tercera Sala del Museo |
Victoria del General Roca,
Cupe del General Bosch, Landolet del doctor Montes de Oca, Cab
de Don Juan Cruz Varela, Volanta del coronel Mariano Artayeta,
Coche histórico de Junin, Coche fúnebre, Tílburi
del Dr. Velez Sarfield, Faeton del Gral. Bosch, Ómnibus
del Gral. Luis Maria Campos, Coche de Juan Cano, Coche del Gobernador
Olmos, Break de caza,
Volanta del Gobernador Nicolas Barros. |
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Ómnibus
del Gral. Luis Maria Campos |
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Fue donado al museo en el
año 1931, por Justa Urquiza de Campos, viuda de Luis Maria
Campos e hija de Justo José de Urquiza quien venció
a Rosas en la Batalla de Monte Caseros en 1852. Fue utilizada
por Luis Maria Campos durante sus ultimas campañas militares.
Este carruaje, posee varias características, en su interior
el asiento es corredizo el cual se transforma en cama y en la
parte posterior lleva un juego de hierro plegadizos para poder
armar una carpa. Está dotado de frenos para poder ser
usado en las montañas. |
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